Revelan que la pandemia potenció tics emocionales en chicos por tensión acumulada

Nacionales 16/11/2021 Por Julieta Balleis
Lo dijo a Cadena 3 el pediatra cordobés Enrique Orchansky. Aclaró que no deben confundirse con los de origen nervioso. Remarcó que es común que tengan este tipo de movimientos y que son descargas por tensión acumulada.
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La pandemia de coronavirus potenció la aparición de tics emocionales en niños y adolescentes, principalmente por la mayor exposición a las pantallas que trajo aparejada la cuarentena y los consecuentes cambios en las rutinas de vida de las personas.

Así lo reveló este lunes a Cadena 3 el pediatra cordobés Enrique Orchansky (MP: 13688), al ser consultado acerca de la veracidad de algunas publicaciones en medios de comunicación sobre un supuesto incremento de estos movimientos a causa del abuso de redes sociales, videojuegos y dispositivos electrónicos.

Al respecto, Orchansky llevó tranquilidad a los padres al señalar que la aparición de tics es una información que los especialistas ya tenían desde antes del coronavirus.

Sobre este punto, informó que, en la infancia, “la mayoría de los chicos tienen muchos tics”. Algunos surgen después de haber estado resfriados y quedan con una tos falsa o con una respiración ruidosa, o hacen ruiditos con la nariz o la garganta, o tienen movimientos de las manos.

“Lo que hemos visto, antes y durante la pandemia, han sido movimientos estereotipados de dos tipos: unos, desarticulados del cuerpo, como sacudidas de brazos, manos o pies sin motivos; y otros, el parpadeo notable frente a una pantalla después haber estado expuestos un tiempo, que es estereotipado, no el natural que lubrica los ojos”, indicó.

Consciente de que los padres se alertan y piensan que es un problema neurológico, explicó: “En verdad, es simplemente el cuerpo que necesita hacer algún tipo de descarga por la tensión acumulada”.

“Si bien ha aumentado la frecuencia de exposición a las pantallas, eso no quiere decir que sean las causantes, ni creo que haya que desestimar el uso de las mismas, porque los tics siempre estuvieron, en algunos más y en otros menos”, enfatizó.

Por otra parte, al ser interrogado acerca de si el abuso de dispositivos electrónicos podría tener relación con la aparición del síndrome de Tourette, afirmó: “No tiene que ver en absoluto con el uso de pantallas”.

“El síndrome de Tourette es un movimiento atípico bastante infrecuente, que tiene varios elementos: sacudidas violentas del cuerpo, gesticulación imparable, expresiones verbales, palabras incorrectas para el ambiente o momento que se está dando o fuera de lugar, y todo es intempestivo”, precisó.

“Son muy poquitos los que lo tienen. Mozart era uno. Esto no se asocia ni con una inteligencia distinta ni con algún trastorno en particular. No se conoce la causa, pero no tiene que ver en absoluto con el uso de pantallas. Se manifiesta en forma paralela”, aclaró.

Recomendaciones para los padres

“Lo primero es hacer una prueba muy sencilla, cuando vean que un niño hace un movimiento atípico o que llama la atención por lo repetido y estereotipado: deben interrumpirlo y ver si ese movimiento se detiene cuando los toman de la mano o les tocan los párpados. Si frena, claramente significa que ha sido una descarga emocional que no tiene mayor importancia”, sugirió.

“Si no se detiene, corresponde estudiarlo desde el punto de vista médico, pero insisto en que los tics no son un problema neurológico”, continuó.

“Lo segundo es naturalizarlos, porque los chicos son muy astutos y rápidamente se aferran a los tics para llamar la atención”, añadió.

“Lo tercero es hacer la regla del 20-20-20, que sugieren los oftalmólogos: cada 20 minutos de uso de pantallas, detener la actividad por 20 segundos y mirar un objeto que esté a unos 20 metros de distancia. Eso logra una relajación muscular que no sólo detiene los tics, sino que alivia el cansancio de los chicos”, concluyó.

Informe de Alejandro Bustos.

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