Advertencias por un componente de los protectores solares que podría generar alteraciones

Nacionales 24/11/2021 Por Julieta Balleis
El informe indica que el BP3, presente en muchos protectores solares, podría provocar retraso del crecimiento intrauterino y alteración en la proporción de sexos.
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Un equipo de científicos y científicas entre los que se encuentra Horacio Rodríguez, investigador de CONICET en el Instituto de Salud y Ambiente del Litoral (ISAL/CONICET-UNL) y en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB-UNL), demostró que un compuesto presente en muchos protectores solares provocaría retraso de crecimiento intrauterino y alteración en la proporción de sexos. El compuesto es una sustancia orgánica que tiene la propiedad de absorber la radiación ultravioleta UVA y UVB llamada Benzofenona 3 o BP-3. El paper fue seleccionado por el Scientific Committee on Consumer Safety (SCCS), entidad de la Unión Europea que asesora en riesgos de seguridad y salud asociados a productos no comestibles, para formar parte de su última publicación en la que emite su opinión y recomendaciones sobre la reglamentación de uso de BP-3 en productos cosméticos.

Dicha publicación se hizo en base a cinco papers seleccionados por la SCCS para evaluar posibles efectos del BP3 como perturbador endocrino. Los cinco trabajos, entre los que se encuentra el paper del equipo argentino, demuestran potenciales efectos adversos sobre la fisiología reproductiva y consideran que BP3 no es seguro para la población humana en el porcentaje permitido de 6%. A partir de ello, la SCCS recomendó cambiar la regulación existente sobre los porcentajes máximos permitidos para BP3 en productos de protección solar dentro de la Unión Europea.

Además de ser liderado por Rodríguez, contó con el liderazgo de Ana Zenclussen, desde el Laboratorio de Obstetricia y Ginecología Experimental (Otto von Guericke University, Alemania). En el mismo se evaluó si la exposición dérmica al filtro solar BP-3 es capaz de provocar alteraciones en el avance de la gestación y en las crías una vez nacidas.

Los resultados de la investigación, publicada en la revista Archives of Toxicology señalaron dos situaciones. Por un lado, el retraso de crecimiento intrauterino. “Ello refiere a una condición en la cual un feto no nacido es más pequeño que lo que debería ser de acuerdo a su momento-edad de desarrollo, e implica que su ritmo de crecimiento dentro del útero es menor al normal. Este retraso está asociado a un mayor riesgo de padecer otros problemas durante la gestación, el parto y luego del parto”, explica Rodríguez.

“Realizamos el trabajo en ratonas preñadas, aplicando diariamente sobre la piel y sólo durante los primeros días de la gestación una dosis similar a la que los seres humanos utilizamos cuando realizamos una única aplicación diaria de crema solar en todo el cuerpo”, detalla el investigador.

En segundo lugar, en el estudio se identificó una alteración en el “sex ratio“, porcentaje de machos y hembras en una población determinada, observándose un número mayor de crías hembras en el grupo que estuvo expuesto al filtro solar.

La importancia de este hallazgo, explica Rodríguez, radica en que “en los últimos años, se ha difundido el uso del sex ratio como un indicador centinela de exposición a sustancias capaces de alterar el sistema hormonal, denominadas perturbadores endocrinos. Es decir que cuando una población está siendo afectada por perturbadores endocrinos, el sex ratio es una variable que funciona como alerta. Es un resultado muy interesante y que cobra relevancia en el marco de otros trabajos que muestran una reducción en la proporción de varones recién nacidos en distintos países como USA, Japón, Canadá, Holanda, España y Dinamarca. Nuestro trabajo agrega evidencia a favor de la hipótesis de que la exposición a los filtros solares estaría contribuyendo a este cambio poblacional”, asegura.

Y continúa: “prácticamente, se asume que son compuestos inocuos, incluso se recomienda aplicarlos varias veces en el mismo día. Esto último es totalmente válido teniendo en cuenta que protege de los daños de la radiación UV, pero los resultados de la investigación indican que se deben estudiar en más profundidad otros posibles efectos y que tal asunción puede ser incorrecta ya que no conocemos todos sus posibles resultados adversos, porque no han sido exhaustivamente estudiados”.

Ante el impacto de este tipo de investigaciones, los dos investigadores autores de este artículo resaltan la importancia de la ciencia básica., en tanto que brinda información de calidad para la toma de decisiones en materia de regulación. Cabe mencionar que los experimentos fueron realizados en forma complementaria mediante estancias de trabajo en Santa Fe y en Magdeburg. Desde Santa Fe también participaron Julia Culzoni y Carla Teglia, del Laboratorio de Desarrollo Analítico y Quimiometría (FBCB-UNL), mediante el desarrollo de la tecnología analítica para la medición de BP-3 en suero y líquido amniótico.

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