La zona ya reporta un déficit hídrico de 200 mm

Según el informe meteorológico del INTA Rafaela, el clima en septiembre fue otro mes lapidario para la campaña agrícola en curso. Cayeron sólo 35 mm repartidos en cuatro precipitaciones, donde sólo dos fueron superiores a los 2 mm. En tanto se duplicaron las heladas respecto al promedio histórico para la zona. La napa se encuentra a más de cinco metros de profundidad.
LLUVIA

Según el Boletín Agrometeorológico Mensual que elabora la Estación Experimental del INTA Rafaela, en septiembre se volvió a repetir la tendencia climática que se arrastra desde abril, si bien mejoró levemente la cantidad de lluvia acaecida respecto a los últimos cinco meses precedentes, lo cierto es que la primavera marcha igual de seca que todo el 2022.
Apenas cayeron 35 mm repartidos en dos lluvias importantes y otras dos inferiores a los 2 mm. Esto implica que el déficit hídrico es muy marcado en un momento del año donde se deberán haber implantado ya buena parte de los maíces de la región. Ni hablar del trigo, que marcha en condiciones muy desfavorables, debido al régimen escaso de precipitaciones. De no mejorar este panorama, peligra la campaña sojera, que en nuestra región es muy importante no sólo para los planteos agrícolas sino también para los tambos, que siempre destinan un porcentaje de su superficie a la oleaginosa para hacerse de caja de canje durante el año venidero.
Continuando con el reporte del INTA, “La temperatura media del mes fue ligeramente superior a la media histórica, siendo las máximas algo superiores a las medias y las mínimas inferiores, lo que posibilitó la ocurrencia de ocho días con heladas agronómicas (valores inferiores a 0ºC a la intemperie); esto es una frecuencia mayor a la de la serie histórica que se ubica en cuatro días para el mes de septiembre”.
Sin dudas esto no hace más que agravar el cuadro agronómico de la zona, ya que los trigos están en una etapa crítica, al igual que los girasoles y las pasturas perennes, y la ocurrencia de heladas tardías hace que sus estados fenológicos se deterioren aún más.
Según confirma la experimental, “las precipitaciones fueron inferiores a la media en un 14%, continuando con el descenso sostenido de la napa que se ubicó en 5.12 m el último día del mes”. En este punto ya peligran hasta la alfalfa, que es el cultivo que mayor profundidad de raíz alcanza en virtud de su supervivencia.

EVOLUCIÓN DE LAS PRECIPITACIONES TOTALES
En cuanto a las precipitaciones totales que acumula el año 2022, apenas cayeron en el distrito Rafaela unos 446 mm, de los cuales 360 mm ocurrieron entre enero y marzo. Comparado con la serie histórica que registra nuestra región (1930-2021), debieron ocurrir a esta altura del año unos 644 mm, es decir, prácticamente el déficit hídrico de esta temporada es de unos 200 mm.
Una situación que sin dudas explica las bajas expectativas que maneja la producción, en momentos donde deberían haberse implantado ya la mayoría de los maíces de primera, incluso algunos de segunda siembra pensando en reservas forrajeras para los tambos. FUENTE: LA OPINIÓN.

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