Cuando San Vicente se vistió de celeste y blanco

Opinión 26/11/2020 Por Leonardo Cáceres
La inolvidable tarde en que vimos a Argentina, salir campeón en México '86.

Tarde del 29 de Junio de 1986. El árbitro anunciaba el final del partido y se empezaban a escuchar las bocinas de los coches de San Vicente, los reyes del pavimento de ese tiempo ochentoso: los Renault 12, 18, los Taunus, Falcon, Dodge, Torino, Fiat, Chevys, las Zanellitas por todos lados,  las camionestas y camioncitos adaptados para tal fin: EL FESTEJO. 


Una tarde de cielo gris, frío y con llovizna que se contrastó con una ola celeste y blanca, por donde uno mirara. En el caso de mi generación, niños privilegiados de 9 años, salimos disparados con la euforia que nunca pudimos volver a sentir o a transmitir, luego de la "vigilia" de un mes de partidos, y de nervios, donde juntamos las figuritas para pegar en el álbum y las intercambiábamos en los recreos de la escuela, de la copa FIFA de juguete con confites que comprábamos en el kiosco de Aldo Gordillo,  mirando de "reojo" la revista "Sexhumor". O pasar a la noche para mirar la vidriera del "Kombito". Cada uno desde sus casas, o por ejemplo en la Sede (en aquel momento a cargo Verdura que tenía los primeros TV Gigantes a color, o en el Bar Sarmiento).


Dos horas casi de ver ese verde intenso, en el televisor "a color" ITT Drean que nos transmitió un partido épico, con un Maradona maravilloso, que nos hizo sentir de que ese partido, no lo podíamos perder.... El gol del Tata Brown (ya fallecido), el de Valdano y el valde de agua fría de los cabezazos alemanes,  (la cara del Narigón)....
Pero faltaba algo: la última perla, ese beso del destino y del de arriba que te dice: "tiene que ser de ustedes". La corrida del Burru y la salida de Schumacher, GOL!!!! Argentina ganaba y faltaba poco. Pero esos últimos minutos fueron de no respirar.  
Esa disparada a celebrar, con el pueblo colmado de autos. bicis, motos, todos con las banderas. Nunca hubo en el pueblo un movimiento parecido, incluso se produjeron algunos pequeños choques, tratando de ordenarlos los recordados "chapacanes". 

Queremos decir a nuestros oyentes y seguidores que en caso de poseer alguna foto de ese momento nos la hagan llegar por favor y la publicaremos con el mayor gusto y emoción,

Hoy el gran artífice de todo esto se fue, seguramente a pelotear más arriba. Dijo el cabezón Ruggeri que tiene la palabra siempre justa: "Íbamos a la Selección porque nos gustaba jugar, representar a la Argentina (y qué se yo), pero íbamos principalmente porque estaba él, Diego.

Gracias Maestro, date ahora un descanso merecido.

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