Prieto aseguró que el ingreso de las vacunas ahora es "casi permanente" en Santa Fe

Provinciales 02/07/2021 Por Julieta Balleis
En una entrevista a fondo con AIRE, el secretario de Salud de la provincia aseguró que la regularidad en el ingreso de las dosis para inmunizar contra el covid permite acelerar la vacunación y llevar tranquilidad a los santafesinos.
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El Secretario de Salud de Santa Fe, Jorge Prieto, analizó en una larga entrevista con AIRE los principales indicadores del plan de vacunación en la provincia y también la importancia de integrar con equidad a todos los subsectores de salud. También advirtió que el sistema sanitario de las provincias "está completamente desequilibrado" -con fuertes contrastes entre las distintas regiones- y que hay diferencias en "la accesibilidad a la salud según el código postal".
 
- Luego de la incertidumbre que produjo la restricción mundial de vacunas y que tuvo su impacto en Santa Fe, estamos con un porcentaje del 88% de vacunas inoculadas respecto del total de las recibidas, ¿qué otros indicadores numéricos podrías mencionar para reflejar la actualidad del plan provincial de vacunación?

 - Nosotros cumplimos al momento con la población objetivo que habíamos estipulado al comienzo de la pandemia y con la llegada sucesiva de las vacunas. Hoy tenemos más de 1.800.000 inscriptos con un porcentaje de vacunación de la población general del 60%, una cifra considerable teniendo en cuenta que son los que han manifestado su voluntad de vacunarse. Y ya alcanzamos el 94% de la población objetivo, lo que sumado a la cifra que vos mencionabas en la pregunta demuestra el verdadero desempeño del sistema de vacunación que hemos implementado en la provincia de Santa Fe, producto de que hemos duplicado en pocos meses nuestra capacidad de vacunación hasta tener una temporada récord como provincia expertiz.

 En el megaplan de vacuna antigripal se llegaron a colocar 400.000 vacunas por mes y hoy podemos podemos hacer entre 20.000 y 40.000 por día y si podemos aumentar esa capacidad lo haremos sin dudas. Hoy estamos abocados a llegar directamente a cada uno de los barrios –en el marco de las distintas estratificaciones de los planes de vacunación- en 11 centros de salud de la ciudad y otros tantos en Rosario, que son centros habituales de inoculación para el calendario regular y hoy están afectados a la vacunación contra el covid. No nos olvidemos de que hay muchas personas que –por problemas de accesibilidad tecnológica, de información o de un amigo o familiar que los asesore- no se han inscripto para recibir sus vacunas, no por un problema de voluntad personal. Tomamos los registros de los centros de salud, los cruzamos con el padrón de inscriptos y vamos a buscar los que faltan y nunca se registraron ni recibieron el mensaje que les acreditaba el turno.

- Hablando de la duplicación de la capacidad instalada en Santa Fe, hace algunos días el gobernador Omar Perotti hablaba de 250 centros de vacunación, ¿están incluidos en esa cifra los centros de salud o deben sumarse a éstos?

 - Vos sacá la cuenta de que tenés centros de salud distribuidos en todo el territorio para la Atención Primaria de la Salud, que tienen sus vacunatorios propios, con los que cumplen con el calendario anual de vacunación cada año. Los 253 centros de los que habla el gobernador son los que recibieron la estrategia inicial cuando pensábamos que la vacuna que venía –que fue la que requería una logística con temperaturas de menos de 20 grados- nos obligaba a instalar freezers con función dual y amplitud de -20° a + 8°. Pero además de esos centros y de los mega vacunatorios que tenemos en las grandes ciudades, tenemos los centros de APS. Con ellos estamos haciendo esta prueba piloto que implica un rastrillaje barrial para buscar las personas con comorbilidades menores de 50 años y hasta los 18 años que no se encuentra registrada por la razón que fuera.

 Se trata de encontrarlos, explicarles los riegos de no vacunarse y los beneficios, llevarlos hasta el centro y vacunarlos, un trabajo enorme y necesario. Hicimos el lanzamiento junto con la región de salud en Alto Verde y ver la alegría de los isleños que habían venido con su canoa para recibir la vacuna, a las enfermeras ofrecerse para venir al otro día y trasladarse a los parajes para continuar la tarea, realmente reconforta.

 - Es muy interesante lo que decís porque en Santa Fe ciudad y en Rosario también, con configuraciones similares de exclusión territorial, estamos acostumbrados a desplegar políticas entre boulevares, a sobre representar periodísticamente el trabajo hecho y las agendas de zonas aventajadas de la ciudad. Y se pierde de vista la complejidad de –en este caso- la tarea de los equipo de salud descentralizados en los barrios periféricos.

 - Y con una logística muy distinta a las implementadas en el centro, es cierto. Además, a ésta segunda ola la vivimos desde el territorio, en una búsqueda proactiva con los detectar barriales y el camión móvil que anda recorriendo la ciudad. Siempre subrayando que las vacunas con la segunda herramienta, pero la primera –ayer y ahora con igual fuerza- sigue siendo la prevención. Hoy tenemos dosis suficientes como para desplegar esta estrategia y atender a las poblaciones más vulneradas para ampliar la accesibilidad en todo el territorio, porque los santafesinos que están en los barrios son los principales componentes del sistema sanitario y sus centros de salud de referencia son la puerta de entrada del sistema sanitario. La APS es la que permite conocer la realidad de cada familia, de cada barrio, sale a buscar a los pacientes diabéticos, a los hipertensos, eso que en el primer pico se perdió porque tuvimos guardias hospitalarias expulsivas, por el miedo que generó el COVID, el pánico a lo desconocido que alejó a la población de la salud pero que –en la retracción general que se produjo- tampoco estuvieron contenidos en sus lugares.

 Yo creo que las lecciones están aprendidas, hoy tenemos experiencia, vacunas, sistemas sanitarios que se han expandido, pero tenemos que seguir cuidándonos como la mejor herramienta de prevención.

- De acuerdo a los miedos y angustias que ustedes pudieron percibir en contacto con la gente en los vacunatorios y en los centros de salud barriales, ¿creés que la retracción de la gente que mencionabas tuvo que ver con la feroz campaña antivacunas que se desplegó por ciertos sectores mediáticos y políticos? ¿Les complicó a ustedes el trabajo concreto o no?

 Te diría que no, que aquí en Santa Fe hubo una gran cantidad de inscriptos desde el primer momento y que nos sorprendió porque es cierto lo que vos señalás. Esta es una provincia con 3.200.000 habitantes y hoy tenemos casi 2.000.000 de inscriptos, lo que habla de una adhesión muy importante. Y cuando la gente se comenzó a vacunar se generó un efecto multiplicador que hizo que no sintiéramos eso que en otras provincias o en CABA fue fuerte. Sin duda hubo incertidumbre, pero yo creo que muchos sintieron que estaban siendo parte de un momento histórico. Yo suelo recorrer vacunatorios y ver a tanta gente joven y sana manifestando la emoción y la alegría de vacunarse, me llena de orgullo. Siempre aclaro que con la vacuna no se termina la pandemia, lo que vamos a hacer a tratar de amesetar en baja el número de casos, bajar la letalidad y con ésos números en caída podremos desestresar los sistemas de salud y volver paulatinamente a una vida que será normal pero en otros términos.

 Emociona también el esfuerzo que ha hecho cada integrante de los equipos de salud, desde el camillero o el ecónomo hasta los que están al pie de las camas, cada eslabón del sistema dio todo lo que tenía para dar. Y debo agradecer también el acompañamiento de los gremios, que si resignar sus reclamos entendieron que la prioridad era cortar esta pandemia.

 - Te lo pregunto desde lo cuantitativo pero también supone una valoración política. Te mencionaba el altísimo porcentaje de vacunas inoculadas respecto de las recibidas porque hasta hace un mes y algo más, se decía con particular énfasis en medios porteños que Santa Fe estaba atrasada respecto de otras provincias, que estaba pisando el Plan de Vacunación. Incluso un diputado del socialismo –Enrique Estévez- elevó un pedido de informes a la cámara baja nacional, sobre la cantidad de vacunas recibidas en razón de la cantidad de habitantes. ¿Hubo faltantes graves? ¿Alguna complicación logística del sistema local?

 - Al principio tuvimos la misma demora que otras localidades, de un recursos escaso y que se liberaba con cuentagotas. Basta considerar que el 83% de las vacunas a nivel mundial la tomaron las grandes potencias y un 17% quedó para el resto del mundo.

 - Lo que la OMS calificó como una catástrofe moral…

 - Esa es la descripción y la realidad es que los gobiernos nacional y provincial hicieron todo lo que pudieron. Hoy tenemos un ingreso de vacunas casi permanente que nos permite llevar tranquilidad a toda la población, se diga lo que se diga, eso se palpa en la calle. En éstas tres últimas semanas, hemos podido proyectar por primera vez el turnero de acá en adelante. Esto no pasaba por restricciones que no tienen que ver con nuestra voluntad de inocular a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible.

 - No hubo nada raro entonces, descartás esas versiones de que se hayan pisado lotes de vacunas por ninguna razón.

 - Acá no se pisó nada, lo que hicimos fue responder en la medida en que disponíamos el recurso y respetando los períodos entre dosis y dosis. Hoy han ingresado dosis de Astrazeneca que tienen la facilidad de poder inocularse con segunda dosis de vacunas con otros componentes (como Covishield que tiene el mismo componente viral) y nos brinda una opción pero siempre respetando la ventana de ocho semanas entre primeras y segundas dosis. Hemos tenido un pequeño desfasaje con el segundo componente de Sputnik, que está llegando en éstos días. Viene el segundo componente listo para ser inoculado y el principio activo para la elaboración en el país. Eso es un orgullo y una gran alegría.

 - Sobre lo que decías del sistema de salud, de cómo fueron exigidos los tres subsectores que lo componen y de la importancia del Estado como planificador de una estrategia de respuesta general te consulto ¿cómo fue la experiencia en Santa Fe, dado que a nivel nacional se ha comenzado a discutir una integración del sistema bajo coordinación y planificación estatales, para dar una mejor respuesta en éste tipo de situaciones? ¿Vos creés que esa reforma hace falta?

 - El sistema de salud tiene que ser único, la mirada sanitaria también, desde los objetivos generales a los protocolos de tratamiento. Los problemas que agravó o creó esta pandemia inédita requirieron ese tipo de respuestas en los hechos y no fue sencillo, lo que nos impone rever políticas sanitarias y definir un organismo rector que debe ser único y definir estrategias para la totalidad. Creo que una unificación consensuada nos va a hacer crecer como Estado, va a mejorar la accesibilidad y la equidad. Yo siempre digo algo que a veces no se entiende: el sistema sanitario de las provincias, ya sea porque hemos crecido y no hemos podido dar el soporte del grupo humano o los recursos, está completamente desequilibrado. La diferencia entre personas se da por el código genético, pero la diferencia en la calidad y accesibilidad de la salud es por código postal. El norte está rezagado respecto del sur, hay olvido, distancias, desarraigo, muchas razones. No puede ser que en regiones de nuestra provincia no se pueda acceder a una educación y salud de calidad y variada, a un club, a conectividad digital, caminos y rutas para transitar con normalidad. Todas esas obras son las que ocupan la gestión del gobierno y hacen a la salud, porque no se trata de ausencia o presencia de enfermedad o la construcción de un hospital, la salud es todo.

 Es decir que integrar la provincia para mejorar éstos ítems, es esencial para integrar el sistema de salud, que tenga una rectoría que puede ser público-privada pero que debe ser centralizada. No estamos mal en el camino que tomó la provincia, donde demostramos que juntos y coordinados le podemos hacer frente a algo tan enorme como una pandemia de escala mundial.

 - Una última que tiene que con la “curva invisible” las psicopatologías asociadas al encierro y las restricciones, al miedo a una enfermedad letal que se esparce por el aire. Sabemos que la Dirección de Salud Mental de la provincia tiene implementado un 0800 que es parte de un Plan Estratégico de salud mental más general, pero ¿qué situaciones o secuelas relevaron en la población en general y particularmente en el personal de salud que ha sido sometido a situaciones de agotamiento físico y emocional?

 - La pandemia nos llevó todo lo que éramos, nos cambió la afectividad, el tipo de relaciones interpersonales, el humor, el trabajo si pudimos sostenerlo. Son cosas que nos van a quedar para siempre, como los hábitos de prevención aprendidos (el uso del barbijo, el alcohol en gel, las distancias físicas). Esto que seremos es lo que tenemos que trabajar hoy, no es un problema del mañana sino de ahora mismo porque tienen un fuerto impacto en las emociones, en los comportamientos. Ya lo están haciendo la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y otras asociaciones de profesionales de la salud, porque no estábamos preparados para tener una fortaleza que nos permitiera contener a los pacientes, a las familias de ellos y las nuestras también, a nuestros compañeros de trabajo.

 La Dirección de Salud Mental, más allá del 0800, lo está abordando desde la territorialidad con equipos interdisciplinarios atentos a cada uno de los síntomas y comportamientos que nos marcan que algo ha sido modificado, porque muchas veces es el cuerpo el que habla y expresa lo que la mente está elaborando. Hemos detectado mucha necesidad de hablar, de manifestar con dificultades la angustia del encierro, los maltratos o los abusos que generan las secuelas invisibles de ésta pandemia. Nosotros aconsejamos que aquellas personas que autoperciban éstas situaciones o que puedan verlas en sus familiares o sus vecinos recurran a nosotros en busca de ayuda.

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