Debate por la ampliación de la licencia por paternidad

Nacionales 05/07/2021 Por Julieta Balleis
Organizaciones civiles le piden al Senado Nacional que modifique el dictamen de comisión, que amplía de las actuales 48 horas a 10 días el lapso. "Es insuficiente, creemos que un piso mínimo sería un mes", dijeron desde la asociación Paternar.
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Dos días hábiles. Ese es el tiempo que estipula la ley de contrato de trabajo en la Argentina para la licencia por paternidad. Pasar la noche en la clínica, cambiar cuatro pañales, tramitar el DNI: eso es todo lo que se puede hacer en 48 horas, cuantifican desde la campaña Paternar, que se lanzó el 20 de junio para instalar la necesidad de extender esa licencia a un mes, tiempo mínimo para organizar la nueva rutina que implica la llegada de una persona recién nacida en un hogar.

“Entendemos que es necesario revisar todo el sistema de cuidados, no solamente una licencia, pero esta licencia es muy importante porque marca cuánto estamos ubicando a los hombres dentro de los cuidados”, planteó Matías Criado, psicólogo, integrante de Paternando.

 El padre proveedor que se desentiende del cuidado de los hijos es una figura histórica que hoy cruje: Matías lo sabe en carne propia. Cuando nació su hija más grande, que hoy tiene siete años, él empezó a trabajar más y más. “Había que sostener económicamente a la familia y me encontré trabajando de 8 a 8, me choqué contra esa pared, porque yo quería tener una hija para estar con ella, no para pagarle los pañales nomás”, relata su propia experiencia.

 La licencia ubica una responsabilidad compartida para los cuidados. “No se trata solo de derechos específicos, sino también de responsabilidades. Es nuestra responsabilidad cuidar a nuestro hijo o hija. Nuestra responsabilidad es estar ahí presentes. Entendemos que hoy esta responsabilidad recae en las mujeres”, planteó.

Solo una norma nacional puede modificar la ley de contrato de trabajo, que rige a todas las relaciones laborales registradas. El 17 de junio, la Comisión de Trabajo de la Cámara de Senadores de la Nación dio dictamen por unanimidad a un proyecto que estipula 10 días de licencia por paternidad. Una primera cuestión, que excede al léxico: con las configuraciones familiares diversas, es mejor hablar de licencia del progenitor no gestante. Para Paternar, es una modificación insuficiente y por eso llaman a revisar ese dictamen.

 “Diez días, nosotros creemos que es insuficiente. Si dos días no alcanzan para nada, diez días tampoco, porque cualquiera que haya tenido la experiencia propia o de un ser cercano, que haya concebido y parido, y visto el impacto vital que eso tiene en todas las rutinas, sabe que dos días es ridículo, de hecho, es la cantidad más baja de América Latina. No estamos comparando con países europeos. Lo que creemos que es ideal son varios meses, pero un mes es un piso aceptable, dada la crisis y la situación laboral en la Argentina”, plantea Daniel Jones, del Instituto de Masculinidades y Cambio Social, que también forma parte de la campaña Paternar.

 “La campaña salió formalmente el Día del Padre. Veníamos trabajando silenciosamente antes. Tuvimos una primera reunión con actores sindicales, que tuvo muy buena recepción, vinieron representantes de 30 sindicatos, fue bastante heterogéneo. Hay un aspecto bastante amplio de actores políticos y sindicales que entienden la necesidad. Quienes pueden oponerse son básicamente las cámaras patronales, fundamentalmente del sector privado”, dice Jones.

 Tanto Matías como Daniel resaltan que las paternidades responsables fuerzan, de hecho, lo que la ley no reconoce. “Lo que nos dicen compañeras y compañeros sindicalistas es que muchas veces los padres se toman esos días a la fuerza. Fingen enfermedad, se toman vacaciones acumuladas, faltan. Este proyecto viene a plantear la necesidad de regularizar una situación que resulta incontenible”, consideró Jones. La campaña está recibiendo adhesiones, que hoy suma a más de 300 espacios.

Daniel subraya que la agenda de cuidados apunta a impactar “en toda la geografía nacional y en distintas clases sociales. Tenemos la inquietud de ver cómo contemplamos todo el empleo no registrado. Tenés un 40% de empleo informal y estas licencias de la ley de contrato de trabajo llegarían solo a quienes tienen recibo de sueldo a fin de mes”.

 El tema está planteado por organizaciones multilaterales como Unicef, que publicó en 2020 el estudio Maternidad y paternidad en el lugar de trabajo en América Latina y el Caribe. Al menos un mes de licencia involucra más a los padres en el tsunami familiar que implica un nacimiento, al permitir que se compartan todas las tareas de cuidado que -hasta ahora- la ley laboral solo atribuye a las mujeres. Argentina está penúltimo en el ránking de licencias por paternidad en toda América Latina pero también es uno de los países con menos días de licencia por maternidad, ya que tiene 90 días de licencia paga (solo para empleadas registradas), cuando la Organización Internacional del Trabajo estipula como mínimo 98.

En la provincia de Santa Fe
Mientras tanto, una ley provincial puede modificar el régimen de licencias para empleados públicos de los tres poderes. Eso es lo que estipula el proyecto de Fabián Palo Oliver, que tiene media sanción de Diputados desde octubre de 2020 y aún no ha sido tratada por la Cámara de Senadores. El artículo 11 plantea que “el trabajador y la trabajadora tienen una licencia de 30 días luego del parto”. Además, el artículo 13 incorpora la novedad -en Argentina aún no existe- de la licencia parental. “El trabajador y la trabajadora tienen una licencia de 150 días continuos con goce de haberes que pueden tomarse de manera indistinta por solo uno de los padres o madres luego de finalizada la licencia por maternidad, paternidad y adopción”.

 Poco después de esa media sanción, en noviembre del año pasado, un empleado de la Defensoría del Pueblo pidió una licencia de 30 días por el nacimiento de su hija. Se lo denegaron, porque la ley no lo permite, aunque afirmaron estar de acuerdo. El trabajador decidió iniciar una demanda en la justicia laboral.

José Luis de Iriondo, Jaquelina Bussi, Noelia Barrios Colman y Florencia Clement son los abogados que trabajaron en la búsqueda de antecedentes para fundamentar la presentación. El Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Laboral de la 1° Nominación de Santa Fe rechazó ese pedido y también lo hizo la Cámara de Apelaciones en lo laboral.

 “Planteamos la inconstitucionalidad porque a este muchacho, que iba a ser padre, la norma vigente no le iba a permitir ejercer activa y corresponsablemente su paternidad. Argumentamos no solo el interés y derecho propio para ejercer esa paternidad, sino que también lo poníamos en perspectiva en el derecho a una crianza y corresponsabilidad de esa niña y aprovechábamos para poner de manifiesto que este tipo de régimen propaga una asignación de tareas que tiende a generar una discriminación hacia la mujeres en el mercado laboral y violencia salarial”, planteó José Luis de Iriondo.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del primer trimestre de 2021, la tasa de actividad (población que busca o tiene trabajo) fue de 49% para las mujeres, mientras que la de los varones fue 69,7%. Esa diferencia está relacionada con la maternidad, ya que las mujeres multiplican las tareas de cuidado ante el nacimiento de los hijos, y se retiran total o parcialmente del mercado laboral.

 “Si la jueza le hubiera dado un mínimo de curso, si hubiera declarado admisible el amparo…”, lamentó y consideró que en ese momento “estaba reciente la media sanción del proyecto de Palo Oliver, era el momento justo para un leading case, instalar el debate, abrir un precedente, poner más presión para que se sancione en Senadores, pero nos encontramos con la peor respuesta, la más conservadora, patriarcal y formalista”.

Mientras cocina el guiso de la cena familiar, en ejercicio de sus responsabilidades parentales, De Iriondo subraya que “lo normado, lo históricamente legislado, es que el varón vuelva rápidamente a hacer de proveedor, que se desentienda de los cuidados. Como varones muchas veces no nos cuestionamos esto, porque siempre fue así. La misma jueza decía que no veía interés legítimo, no veía daño, no veía los derechos en juego. Para ella, la mujer tenía que estar ahí y que el varón estuviera o no, no cambiaba en nada”.

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