Santa Fe está en la región del planeta en la que se concentran las tormentas más intensas

La provincia se ubica en la franja central de Argentina, en donde se desarrollan las tormentas más espectaculares. De hecho, integra el Pasillo de los Tornados, la segunda región del mundo en la que más se producen estos violentos fenómenos.
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La franja central de Argentina, en donde se ubica la provincia de Santa Fe, es una de las más propensas a vivir los fenómenos más violentos a causa de las lluvias: importantes granizos, relámpagos, inundaciones, viento y hasta tornados. De hecho, la provincia se ubica en la zona conocida como el Pasillo de los Tornados, la segunda región del mundo en donde más se producen estos violentos fenómenos.
 
Las últimas tormentas más fuertes que se vivieron en Santa Fe, fueron en el 2016 y 2019. Ambas estuvieron signadas por fuertes ráfagas de viento que causaron importantes daños. Según el viento, la actividad eléctrica, el granizo o la forma de las nubes, las tormentas tienen distintas clasificaciones: unicelulares, multicélulas o supercélulas. Unas son más intensas que otras. Todas estas pueden ocurrir en Santa Fe.

En la provincia pueden desarrollarse todos estos tipos de tormentas en primavera y verano. La temporada se extiende de septiembre hasta abril aproximadamente. El técnico auxiliar en meteorología de AIRE, Pablo Lucero, recordó cuáles fueron los fenómenos más furiosos referidos a las lluvias en Santa Fe y la región.

 “Desde hace unos años no estamos teniendo tormentas fuertes tan seguidas”, explicó el experto. Y recordó que el 4 de marzo del 2019, a la madrugada, hubo una tormenta que produjo una ráfaga de viento de 150 kilómetros por hora en el centro de la ciudad capital. Fue registrada por la Estación Meteorológica ubicada en la Facultad de Ingeniería Química y produjo daños considerables.

Otra tormenta fuerte de los últimos años que informó Lucero fue la del 19 de febrero del 2016. Ocurrió a la mañana y duró dos horas. Los vientos se ubicaban por encima de los 70 kilómetros por hora, con un pico máximo de 115 kilómetros por hora y, según contó el especialista, “provocó mucha destrucción en la ciudad”.

Pero además del viento, las tormentas pueden venir acompañadas de actividad eléctrica –lo que es muy común en Argentina, ya que es el país con más caída de rayos- o granizo –que en esta región es muy común-. Otro fenómeno violento del que no está exceptuada la provincia de Santa Fe son los tornados.

La segunda zona de ocurrencia de tornados

Luego del Callejón de los Tornados, en Estados Unidos, Santa Fe se ubica en la segunda zona de ocurrencia de tornados a nivel mundial: el Pasillo de los Tornados que está integrado por Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay.

En la provincia hubo varios tornados a lo largo de la historia. El 13 de noviembre de 1891, ocurrió uno en Arroyo Seco, de categoría F4. El 11 de septiembre de 1967, volvió a registrarse un tornado en Arroyo Seco, con una categoría F2 o F3. El 26 de diciembre del 2013, se registró uno de intensidad F0 en las afueras de San Lorenzo. El 3 de marzo del 2014, hubo un tornado en Villa Cañas. El 31 de octubre del 2014 se desarrolló un tornado de intensidad F0 en Arequito. El 12 de noviembre del 2018, se formó uno en el pueblo de El Timbo. Pero el más fuerte en la provincia fue el de San Justo, en 1973, de categoría F5. “El tornado de San Justo se produjo porque se dieron todos los ‘ingredientes’ necesarios en una mezcla perfecta. Fue el 10 de enero de 1973, cerca de las 14 horas, después de una mañana de mucho calor y humedad. Se formó en pleno campo. En pocos minutos tenía 300 metros de ancho y recorrió unos 1.500 metros hacia el sur, ingresando en la zona urbana de aquella época. Produjo muchos destrozos y dejó 63 fallecidos. Arrojó vehículos y maquinaria agrícola a más de 400 o 500 metros de distancia de donde se encontraban originalmente. Incluso, vacas y personas volaron por los aires, algunos sobrevivieron y pudieron contarlo”, dijo Lucero en una entrevista con Aire Digital.

Este tornado se ubicó en la clasificación F5 o EF5. Los tornados se clasifican según la escala de Fujita mejorada (anteriormente se usaba la escala de Fujita-Pearson). “Esta clasificación, F5, significa que es el más fuerte y destructivo de los tornados. Se lo llama ‘el dedo de Dios’ porque deja una marca en el suelo que se puede visualizar desde el espacio, a través de una imagen satelital, por ejemplo”, explicó el experto.

 Y siguió: “Un tornado se clasifica de esta manera cuando tiene vientos superiores a los 322 kilómetros por hora y produce daños a edificaciones de hormigón o ladrillos. De hecho, el propio Tetsuya Fujita (creador de la primera escala) estudió los datos de este tornado en San Justo y lo calificó como el más intenso registrado fuera de los Estados Unidos”.

Como ocurrió aquella vez, un tornado que se desarrolle en la ciudad “sería devastador”, según sostuvo el especialista. “Lamentablemente no estamos preparados para ese tipo de fenómenos. Mucha gente piensa que un tornado es imposible en nuestra ciudad porque ‘estamos en un pozo’. Eso es totalmente incorrecto. Primero, porque la ciudad de Santa Fe no está en ningún pozo y, segundo, porque no hace muchos años tuvimos un tornado que pasó muy cerca, por la zona de islas de Alto Verde, y se vio desde la costanera santafesina. Fue el 16 de febrero del 2010 cerca de las 17 horas. Por suerte no ocurrió 2 o 3 kilómetros más al oeste”, dijo.

Violenta granizada y el relámpago más duradero

Tal vez no hayan caído en Santa Fe y la región granizos de 10 centímetros, como ocurrió en septiembre del 2018 en Teruel, España, y que mostró el caza tormentas David Mancebo a Aire Digital, pero sí hubo grandes piedras de hielo que cayeron desde el cielo. “Cayó granizo del tamaño de huevos de gallina y un poco más”, afirmó Lucero. Ocurrió en la primavera del año 2000.

 “Un domingo, bien temprano en la mañana, tuvimos una granizada en la ciudad de Santa Fe que rompió techos, autos e incluso aún hoy se pueden apreciar las chapas acanaladas (las comunes) abolladas en el ‘lomo’ de la chapa, daño que, si se quiere hacerlo con un martillo, va a costar mucho trabajo”, sostuvo.

Pero las tormentas también pueden venir acompañadas de descargas eléctricas. “El récord mundial que ostenta Argentina es el del relámpago más duradero. Justamente el 4 de marzo del 2019, cerca de las 5 de la mañana, se produjo este relámpago que duró 16.73 segundos, recorriendo 470 kilómetros desde el límite entre Buenos Aires y Entre Ríos, avanzando hacia el oeste hasta el oeste de la provincia de Córdoba”, dijo el especialista.

Fuente: Aire de Santa Fe 

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